20 sept. 2011

Matenrou Opera - Helios


No encuentro un dios al que rezar.
Permanecemos muy quietos,
detenidos por la inseguridad.

No existe algo que deba odiar
y no existe nadie a quien deba odiar. 
Al entenderlo, soy capaz de ver el camino
y no vuelvo a sentir miedo.

Elevo la vista al cielo,
que golpea la tierra, y extiendo la mano
para detenerlo.
Mi corazón ansía hallar el calor
para transformar mi voz en una canción.
No dejes que el viento helado se entierre
en tu corazón;
que tus oídos escuchen mi voz.

Esa sonrisa sigue viva dentro de mí, 
dentro de ti.
No pasa nada por llorar
porque esa sonrisa te estará esperando.

Elevo la vista al cielo,
que golpea la tierra, y extiendo la mano
para detenerlo.
Mi corazón ansía hallar el calor.

La luz de la esperanza me envuelve, 
superior a cualquier otra fuerza.
El cielo brilla sobre mi aliento
hasta el fin de los tiempos. 
Canto como si fuera a explotar,
dejando escapar un grito de alegría
por mi brillante existencia.
Ojalá resuene en todo mi cuerpo.

Mi corazón conoce
el amor y el cariño.
El calor se eleva mientras mi voz se marchita,
quemando nuestras idénticas vidas.

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