21 jun 2014

Sonata Arctica - White pearl, black oceans


Nací y me crié en el mar, tímido pero orgulloso.
Aprendí a alejarme de la multitud
en mi hogar, mi faro...
101 escalones en caracol,
víspera de Año Nuevo: una noche en la ciudad
puede convertir una vida en una eternidad...

Lo único que veía eran sus ojos,
nos dejamos llevar por el momento 
durante toda la noche,
desplazados a un lugar distinto,
alejándonos de ellos en silencio.

Había hablado con los marinos
para irse la siguiente noche:
la ciudad se le estaba quedando demasiado pequeña.
Prometió ser mía para siempre...
durante aquella única noche.

Instantes, pasión, pequeñas derrotas,
emociones reprimidas por fin despiertas.
"Me has hecho renacer".

Atravesando el paisaje helado
con la primera luz del alba,
la llama ardía en mi interior
con el recuerdo vívido de la noche.

No tuve ocasión de detener lo que me pegó,
lo que me rompió los huesos y me hirió...
Tras varias horas de sueño profundo y forzado
en un cobertizo gélido,
regresé a la oscuridad, y las horas del día
habían quedado atrás...

Me despierta una pesadilla, ¡luz cegadora!
No hay ningún guía, los barcos están ciegos en la noche.
Oh, luna rojo sangre, devora la noche.

La oscuridad abraza mi alma solitaria,
nadie alimenta la luz que agoniza...

Buenos días, oh, terrible día,
he rezado por que la noche iluminara el mar por mí...
Por los marinos de la noche,
"Por favor, decidme que todo va bien".

Mi voz en la estancia rompió el silencio,
todo el mundo me asesinó con la mirada...
Lo que estaban a punto de decirme les hacía llorar,
y yo no pude contener las lágrimas.

"Todos los tripulantes de la Perla Blanca han muerto,
el arrecife se ha llevado sus vidas
y tú eras la luz de la noche...".

Una última imagen antes de caer sobre mis rodillas...
Aunque nunca le vi la cara,
llevaba un nombre tatuado en el brazo.

El amor puede ser poesía demoníaca,
¿o tal vez a Dios le gusta la ironía elaborada?
Aquel apellido lo había visto antes, 
en la puerta de la casa de ella...

"¡Silencio en la sala!".
Tensión, los dos éramos conscientes de todo:
el padre de su futuro hijo y yo.

Todos los tripulantes de la Perla Blanca han muerto,
el arrecife se ha llevado sus vidas
siendo yo la luz que les guiaba...
De vuelta en mi torre, corro, corro, corro.
La luz está apagada
y anhelo que el océano negro se eleve y me trague.

Un solo paso y volveré adentro,
otro verá mi final.
Nadie puede amar al hombre que guardaba la luz,
guardaba la luz aquella terrible noche.
Antes de que me declaren inocente,
me enfrentaré a sus miradas encendidas.

Después de todo lo que ha pasado,
definir lo que es la inocencia es un infierno.
En mi noche eterna, levanto nuevos muros.
Aunque me han arrancado el corazón
y me han dejado seco,
algunas veces todavía sangro...

Muéstrame el camino,
la luz me mostrará el camino a través del arrecife.
Demasiados callejones sin salida, 
nadie puede salvarme.
El respeto que he perdido es lo que mide mi valía...

10.000 escalones en caracol, 
una noche en la ciudad y estoy condenado al Infierno.
Negros océanos, venid a tragarme.
Todos los tripulantes de la Perla Blanca han muerto;
arrecife, llévate mi vida.
Negros océanos, venid a tragarme.

Mi pequeña torre, sella mi destino,
ayúdame a compensarles, a que su odio termine.
Negros océanos, venid a tragarme.
Una sola dirección: abajo, abajo, abajo.
Noche cerrada en mi vieja ciudad.
Los negros océanos me tragarán.

Por la presente, encomiendo mi cuerpo a las profundidades
para que lo corrompan,
por el día en que el Mar devuelva sus muertos
y por la vida del mundo venidero
junto a Nuestro Señor. Amén.

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