15 oct. 2016

Sonata Arctica - Among the shooting stars


Había un chico,
había una chica.
Hubo una noche;
la luna, llena y brillante.
Había un aullido
que se acercaba más y más;
hubo un grito,
hubo un mordisco.

Él siempre ha sido un soñador,
un hombre sin rostro;
los fantasmas no hacen ruido al caminar.

El único logro real de ella:
una licencia para ser frágil;
la belleza de su sabiduría
oculta por siempre.

No hay música para los solitarios,
pues sólo conocen un baile:
el que danzan en soledad
en el silencio de sus hogares.

El invierno llega y construye una fortaleza
en torno a sus corazones solitarios
y la vida se torna fábula:
un orbe de nieve en la oscuridad.

La luz de la luna helada;
el aullido, un sonido familiar...

La maldición de un soñador inocente,
dos iguales en una noche de luna llena
caminan entre las estrellas fugaces.

Seis palabras para el pobre vagabundo,
una espada de plata para el valiente de corazón;
no te conviertas en mi creación artística.

Sálvame; si no puedes salvarme,
necesito que me mates.
Sólo el abrazo de mi verdadero amor
podría devolverme a mi forma de hombre...
A mi forma de hombre...

Ella encuentra un pequeño orbe de nieve,
una guirnalda de heno.
"Oh, fantasma de pasos silenciosos,
¿puedes llevarte esta maldición?". 

Concesiones de luna llena,
fantasía lúcida.
No es un sueño.
El odio, el miedo, no remiten.
"Pronto lo sabrán,
pero ahora estamos juntos
y debemos partir
y perecer juntos
o enamorarnos..."

Sálvame; si no puedes salvarme,
necesito que me mates.
Sólo el abrazo de mi verdadero amor
podría cambiarme.
Necesito que me cures,
necesito que rompas este hechizo, mi amor.

Salvarte, sé que podría salvarte.
Nadie tendrá que matarte.
Acepta mi abrazo, por favor, mi amor verdadero.
Ya me has salvado,
deja que te libere de tu maldición,
de tu orbe de nieve.

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