9 oct. 2016

Sonata Arctica - White pearl, black oceans - Part II, "By the grace of the ocean"


Una vez sentí el abrazo del mar;
me amó, me arropó.
Una vez me sentí despreciado por la eternidad;
se derrama sobre mí, yace sobre mí.

Las olas se elevan por encima de mí.
Éste podría ser mi hogar, en lo profundo del mar.
Oh, dolor, flota como una flor;
el oscuro mar me rechaza.

La música de las siete mareas calmas
se desvanece en la distancia.
La oscuridad era mi amiga;
la luz de las velas, pesada como el plomo.
Una quincena tardé en curarme:
estoy vivo.

Recuerdos; 
yo antes tenía un hogar en la luz,
pero el significado se me sigue escapando.
Toda la alegría se marchó en aquella barca
con su nombre.
Hay un rostro,
mi historia en el profundo mar negro.

Recuerdos; 
él antes tenía un hogar en la luz,
pero ya no recuerda aquella vida.
Cada noche ve la barca blanca en sus sueños,
y cada noche los recuerdos cobran colores nuevos.

Estrella guía sobre aguas poco profundas:
la tumba de los ángeles.
Un faro que alumbra a quienes deben aprovechar la noche;
por última vez, todos a bordo de la Perla Blanca.

Todos a bordo una última vez.
Cierra los ojos, oh, calamidad.
Siento el dolor por primera vez,
me veo a mí mismo en un sueño.

Hay una mujer a quien salvaron del océano.
No tenía nombre, le daba miedo quedarse
y se fue cuando las hojas eran ámbar.
Mi única esperanza, con ella he soñado;
en su despertar, encuentra mis sentimientos.

Soy como una maldición:
me acurruco a la luz del día,
desterrado por mis vecinos
con sangre en las manos.
Galopo a través de los páramos
sobre una montura robada;
construyo mi propio cadalso,
una tumba poco profunda para el ladrón. 

Recorro la isla
a lomos de mi caballo.
Cierro los ojos, oh, calamidad.
Siento el dolor por primera vez,
veo sus ojos como en un sueño.

He encontrado a la mujer a quien salvaron del océano.
No tenía nombre, le daba miedo quedarse
y se fue cuando las hojas eran ámbar.
Me pregunto si es ella con quien he soñado;
en su despertar, los sentimientos cobran fuerza.

Sin nombres que dar, con miedo a quedarnos,
nos fuimos bajo la lluvia y la tormenta.
Nos preguntamos si habíamos alcanzado nuestros sueños.
Sólo por la gracia del mar.

Recuerdos; 
él antes tenía un hogar en la luz,
ahora nos mantenemos alejados del mar.
Y esa alegría que conocimos sigue viva,
los árboles de un verde intenso;
un nuevo rostro, la belleza y un nuevo yo.

La música de la marea calma que he escogido
se convirtió en una historia al otro lado;
una nota solitaria en un frasco solitario:
estamos vivos.

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