16 may. 2017

Possibility - Sanagi


Siempre hemos estado esperando
el día soleado perfecto.
Nunca huimos, sino que lo hemos soportado todo
sin tener nunca miedo.
Lo que protegíamos de los vientos invernales
y las largas noches
eran nuestras esperanzas de un mundo perfecto:
imaginación desbordante.
La realidad fría, implacable e incluso la amable,
cambiarán con el tiempo.
Por eso nos sumergimos en estos sueños profundos,
los fallos y errores se convierten en necesidad de supervivencia.
Es mejor lamentar toda la vida haber hecho algo
que lamentar no haber hecho nada.
La crisálida albergará un día esperanza, así que vuela.

Volvimos a hacer tambalear las ideas temblorosas
de nuestra realidad y del mundo ideal.
El viento se ríe de nosotros por cobardes,
pero no perdemos la ilusión de ver aquello que deseamos ver.
La metamorfosis nos convierte en mariposas bajo el cielo nocturno,
las estrellas parpadean y nos invitan a volar alto en el cielo.

Algún día llegaremos lejos, más allá del cielo
hasta el mismo Paraíso.
Las estrellas destellan, brillan, resplandecen
incluso cuando no podemos movernos, cuando no podemos volar,
cuando no podemos enfrentarnos a nuestra fealdad.
No podemos cambiar quiénes somos.

El futuro que deseamos ver pesa sobre nuestros hombros,
así que nos dedicamos a reunir fuerzas para el mañana.
Quizá nuestro sueño sea inalcanzable, 
pero el mundo no tiene respuestas para todo.
Algún día, definitivamente, brillaremos.

Volvimos a hacer tambalear las ideas temblorosas
de nuestra realidad y del mundo ideal.
El viento se ríe de nosotros por cobardes,
pero no perdemos la ilusión de ver aquello que deseamos ver.
La metamorfosis nos convierte en mariposas bajo el cielo nocturno,
las estrellas parpadean y nos invitan a volar alto en el cielo.

No puedes mantener tu imagen porque está incompleta.
¿Cuántas veces me has herido?
El sonido del viento quiere saber cuántos miles,
cuántas decenas de miles de heridas tenemos en las alas.
El sonido del cielo desea disfrutar un viaje con estas alas:
a veces la realidad supera la imaginación.
Nuestros amigos siempre nos han animado.
El miedo y las inseguridades están en todos nuestros corazones,
la fuerza que baila en torno a las alas heridas se oculta.
Sólo las heridas brillan.
Podemos seguir adelante,
volar, batir las alas
y volver a intentar tomar el cielo.

Sin ni siquiera comprender cómo volar, 
abrimos las alas hacia el Paraíso.
El viento se ríe de nuestra falta de experiencia,
pero la pasión de nuestros corazones
y las aventuras que guardamos en nuestro interior
cambian gracias al poder de nuestras alas. 
Alcémonos hacia el Paraíso y volemos alto en el cielo.

Expandamos nuestras células al despegar hacia el futuro.
Incluso en los días de lluvia y tormenta,
incluso cuando deseemos huir de todo ello.
Batamos nuestras alas y alumbremos los cielos nublados,
llenemos nuestros corazones de deseos y sentimientos
y desplegaremos nuestras alas al viento.


*Para Erasmo

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