13 abr. 2011

the Gazette - Ganges ni akai bara

Eres como un cuervo
que quiere arrojarse a la superficie del mar
y abrir allí sus alas.
¿Qué es lo que ven esos ojos
que fingen ser inocentes?

Por favor, que alguien consuele a la chica
cuyas manos menudas señalan al cielo...

El rosario de latón que colgaba de tu cuello
ha sido reemplazado por una cuerda marrón claro.
Un himno mezclado con una risa se silencia
al tiempo que pierdes el camino.

La cordura es mutilada
cuando observamos la sombra temblorosa.
Como el frío tañido de una campana,
la comprensión no tiene significado
en este culto disperso.

Febrero se tiñe de silencio,
palmas pegadas en profunda oración a Dios,
que no nos puede salvar.
Por favor, dame una respuesta...
Es en la muerte donde comprendemos
el sentido de la vida;
que en esta muerte florezcan
las flores de la vida,
un Dios descolorido y una rosa marchita.
Me aferro a tu cuerpo que se ahoga;
dirijámonos a la hermosa oscuridad.

Cuando la cera se derrite,
pierde su forma.
Cuando al mañana se le extirpan las sombras,
¿qué queda además de la realidad?
Quiero reconocerte, así que,
aunque en esos ojos ya no se refleje nada,
no estés triste, por favor.

Febrero se tiñe de silencio,
palmas pegadas en profunda oración a Dios,
que no nos puede salvar.
Por favor, dame una respuesta...
Es en la muerte donde comprendemos
el sentido de la vida;
que en esta muerte florezcan
las flores de la vida
mientras canto palabras abandonadas.

Tu cumpleaños se tiñe de silencio
por más que lo sigas celebrando.
Naciste y te criaste aquí,
en este lugar que amabas,
donde este bello sueño eterno
sigue temblando y fluyendo.
Tu viaje estaba colmado de rosas rojas.

Te pedí con calma que nunca confiaras
en el lenguaje de las emociones.
¿Eres feliz, acaso puedes reírte de corazón?

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